Lo de viernes noche fue indescriptible

Publicado el 16-Oct-2016

Lo de viernes noche fue indescriptible.
Hicimos de nuevo arte digno de ser recordado. No sé puede hacer mejor.
Entre vosotros y nosotros creamos algo nuestro.
Algo que no deberías contar a nadie. Pero por el mero hecho de que no os creerían.
Gracias por comprenderlo.
¿Quién dijo que elegancia y rock and roll no van de la mano?
Por muchos años más que nos veamos. Por muchas más presentaciones en Madrid.
OS QUEREMOS.

(…)
La nota negativa, que también la hubo, fue de la sala Moby Dick Club. Primero por su aspiración a la nada, convirtiendo una sala mítica en un recinto insulso, y haciendo así que uno de los pocos sitios de referencia de la capital en cuanto a música en vivo, se convierta en un bar de centro comercial. Lo segundo, por el trato nefasto recibido hacia los músicos. Desde que pusimos el pie allí, nos sentimos haciéndoles un favor por tocar en “su” sala y no al revés. En la prueba de sonido había gente taladrando muebles, utilizando radiales con chispas incluidas y con miradas de desprecio de regalo. Sobre todo quiero resaltar la función de una tal señorita Ana, de cuyo apellido no quiero acordarme porque no sería tan importante, la cual se dedicó a recordarnos continuamente lo mal educada que era y lo poco profesional que es. Continuamente nos avisaba con su gracia divina de las prisas que tenían para que nos fuésemos de su precioso local de Cup Cakes. En un tono de amabilidad absoluta, ya os imagináis. En fin, sala muerta para la vida musical, y esperamos que con esta nota ningún otro músico caiga en la tentación de seguir tocando por allí, porque no merece la pena nada de nada de nada de nada de nada poner los pies en este magnífico dispensador de bebidas alcohólicas para cazadores de Pokémon. He dicho.

Siempre vuestros.
Luter